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¡Ya es de vida o muerte!

Debe ser una jornada trágica. Porque la urgencia es ver a un vencedor y a un vencido.

Porque sólo la victoria importa para los dos.

Porque un empate sería más un amargo desaliento que un dulce consuelo.

Costa Rica necesita la victoria. Porque con 12 puntos ahora, una suma de tres lo llevaría a empacar ilusionado con el Mundial de Sudáfrica 2010.

México necesita la victoria, porque cuarto en el Hexagonal Final, con 9 puntos, y dos juegos como local, una suma inesperada de 12 le allanaría de angustias y presiones sus sesiones de anfitrión ante Honduras y El Salvador.

Los ticos tienen aún dos visitas pendientes, dos guerras, dos misiones imposibles: El Salvador y Estados Unidos, mientras que deben redondear su apuesta ideal al recibir a Trinidad y Tobago, convertido en este momento en el candidato a entregar los puntos que se requieran a quien se requiera.

El Tri, en cambio, cierra su participación, como se ha hecho un insano y sospechoso hábito ante los trinitarios, cuyo jeque, también dictador de la Concacaf, Jack Warner, ha ungido a México de visa mundialista: “Tú duerme tranquilo, México va a estar en el Mundial, sólo necesita ganar sus cinco juegos de visitante”.

Por eso, la victoria, bajo la óptica de Vince Lombardi, esta vez más que nunca, no es “lo más importante, es lo único”.

Si bien una igualada repartiría una delgadísima rebanada del pastel, a México le permitiría sumar de visitante, un fruto prohibido en la actual lid premundialista, aunque para los costarricenses sería un golpe brutal a su presupuesto.

Ambos técnicos han hablado poco y dicho menos.

Javier Aguirre ha prometido que irán por la victoria, que es un esquema tibio, que no garantiza necesariamente ni jugar ofensivo, ni garantía de cosecha de tres puntos.

Es, esa promesa del “Vasco” una postura sin compromiso, a no ser, claro, la que ya se le conoce al mejor técnico mexicano, aunque, no el mejor técnico en México.

Es decir, Aguirre advierte que el placer de ganar no garantiza un placentero trámite que se quede fijo en la inmortalidad de la retina sofisticada y la memoria exigente.

Con un balance piramidal, de cinco en el fondo, tres en media cancha, un enganche y un punto, parece ser el brazo de ataque de México.

Tiene a su mejor plantel posible, sin Rafa Márquez ni Carlos Vela, el primero recuperándose con el Barcelona y el segundo enel Arsenal.

De ahí en fuera, apela a las genialidades de Giovani, a la solidez de Castro y Torrado, quien sale amenazado por una amarilla, y con la apuesta para que el geniudo encorvado genial, Cuauhtémoc Blanco, tome el mando ya sea con los recursos más puntuales de Guillermo Franco (velocidad, juego aéreo, disparo en carrera), pero más versátiles, aunque menos pulcros en un inspirado Miguel Sabah, sacado del limbo por el mismo Aguirre, al que ha llamado “mi nuevo padre futbolístico”.

Costa Rica no contará con Walter Centeno, un faro para los ticos, pero dejará en el talento de Celso Borges, con Hernández o Sirios como respaldo, el quehacer ofensivo con Álvaro Saborio y Bryan Ruiz.

Rodrigo Kenton, el técnico tico, harto de que a sus declaraciones le nazcan hilos de escándalo, ha decidido guardar silencio y su última aventura fue declarar que si México cree ser el “Gigante de la Concacaf”, título aberrante y decadente, pues habría que mirar la clasificación del Hexagonal Final y además, dejar firma notarizada en la cancha.

En la semana, se denunció desde doble juego de boletos impresos con numeración idéntica, además de falsificaciones, y todo indicaba, según el Poder Judicial de Costa Rica, máximo Salomón en ejercicio en el país, que sólo ingresarían al escenario los primeros 17 mil que llegaran al Estadio Ricardo Saprissa, sin permitir que se diera un sobrecupo riesgoso que podría alcanzar los 23 mil si la anarquía se impone.

La cancha artificial del estadio Saprissa, un terreno de tercera generación, con un año más de vida, según requerimientos de FIFA, tendrá sus inconvenientes para el Tri y beneficios de identificación para los costarricenses.

El gran riesgo puede presentarse si la lluvia acude a la cita que le han marcada lo meteorólogos con un 60 por ciento de tormenta.

Y hay más: el silbante trinitario, Neal Brizan, con el que México no ha perdido nunca y dos arbitrajes recientes, originaron críticas de los adversarios, como el 2-1 sobre Canadá en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y el 2-0 sobre Guadalupe, con dos expulsados, en la Copa de Oro.

 

 

Así lo dijeron…

 

‘Queremos ganar este partido, necesitamos puntos… esto es la guerra como decía alguien por ahí, sólo que sin muertos. Es vital sumar’.

Javier Aguirre

DT de México

‘Pasó lo de Honduras y nadie dijo que sería fácil. El grupo se recuperó de eso y ahora estamos en casa, tenemos equipo para ganar y seremos muy ofensivos’.

Rodrigo Kenton

DT de Costa Rica

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