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Vecinos más distantes…

Vecinos más distantes …y distanciados que nunca 

Hoy son más vecinos y más distantes que nunca, malabareando el título del libro de Alan Riding, en el cual ofrece “Un retrato de los mexicanos”.

Un domingo de contrastes.

Estados Unidos tomando un 2-0 de ventaja sobre Brasil y a 45 minutos de una gloria inesperada en la Copa Confederaciones de Sudáfrica.

Y en San Diego, México empata en un 0-0 de pocos destellos, y muchos bostezos, ante Guatemala.

Estados Unidos ponía contra la pared al mejor equipo del mundo, mientras el Tri se entretenía con una selección que habita en el limbo, lejos de toda actividad de la Concacaf.

Estados Unidos, al final, se encuentra con el poderío de Brasil, ése que muestra cuando se le pega la gana, y de esa manera los sudamericanos cambiaron la historia cuando quisieron.

México, al final, se encuentra con un listado de urgencias, de necesidades, de reclamos, de emergencias, para enfrentar el 12 de agosto, precisamente, a Estados Unidos.

El nuevo gigante se debate a vida o muerte ante Brasil, y el antiguo gigante se debate con los chapines, entre la encrucijada de vida o muerte en el Hexagonal Final de la Concacaf.

Contrastes.

Esto, sin embargo, a pesar de los extremos, a pesar de los escenarios antípodas en los que se mueven las dos selecciones, no significa nada de peso sustancioso de cara al juego del 12 de agosto.

Es decir: ni EEUU llegará a su tope de rendimiento al juego de la eliminatoria, como tampoco el Tri será esa caricatura de combinado de futbolistas que se paró con desconcierto ante Guatemala.

Sin embargo, los escenarios duelen a unos y honran a otros.

Estados Unidos se lleva el homenaje de una digna derrota, y el Tri sale con abucheos e insultos a cuestas del Qualcomm Stadium porque engatusó a sus aficionados.

Los estadounidenses reciben una lección sobre una de las aristas más delicadas del futbol: cómo manejar un resultado, especialmente el peligrosísimo 2-0.

Porque si es decisión técnica echarse atrás, fue una torpeza de estrategia ante el monumental adversario que tenían. Y si fueron echados atrás por Brasil, también refleja la inocencia en la banca para poder solucionarlo.

Pero en eso consiste el aprendizaje en el futbol: en aprender de los errores ante los más poderosos.

México, en cambio, tuvo su sesión de aprendizaje al repasar sus errores ante un rival de mucha responsabilidad profesional, pero de pocos quilates competitivos.

Pero, al menos, en menor calidad y cantidad, también Guatemala debió entregar un recibo puntual de lecciones al Tri.

Y, por supuesto, aquí hay una reflexión inevitable: EEUU necesita menos trabajo, menos tiempo, para alcanzar el nivel de competencia que le reclama el Tri.

México vive en el otro extremo: necesita de mucho trabajo, de mucho tiempo, de mucho esfuerzo y de mucha responsabilidad y compromiso, para alcanzar, de aquí al 12 de agosto, mediante el laboratorio de la Copa de Oro, el rendimiento acorde a la exigencia del adversario.

La ventaja para Javier Aguirre es que mientras los jugadores que Bob Bradley llevó a la Confederaciones estarán antes del 12 de agosto en pretemporada con sus clubes europeos, los seleccionados mexicanos estarán en pleno ritmo de competencia.

Hay que recordar que Bradley sólo convocó para la Copa de Oro a tres de los subcampeones de la Confederaciones, y que esos mismos no todos son titulares ni en sus equipos, a excepción de Charlie Davis con el Hammabrby de Suecia.

Aguirre y su tropa tratarán de armar en la Copa de Oro al equipo base del resto de la eliminatoria y, si los resultados se dan, para la mismísima Copa del Mundo.

Del grupo actual, la base aparecerá de quienes enfrentaron a Venezuela, y se añadirán los europeos que sí juegan, sí tienen ritmo y sí tienen compromiso, como son Rafael Márquez, Andrés Guardado, Carlos Salcido y Ricardo Osorio, habida cuenta que ya están integrados Giovani y Carlos Vela.

En el caso de Nery Castillo, las opciones se van cerrando.

En el caso de Rafael Márquez, está pendiente una charla entre el “Vasco” y el defensa central del Barcelona.

Aguirre fue muy crítico por la forma en que Márquez agredió a Cobi Jones en aquella derrota ante EEUU en Corea del Sur en el Mundial 2002, y sabe que como capitán deberá poner freno a ímpetus absurdos como ocurrió contra Tim Howard, el portero de EEUU.

Es decir, los tiempos del 12 de agosto favorecen que México llegue mejor preparado, pero deberán cumplirse, de nuevo, requisitos ineludibles que sólo podrán dar el trabajo, las concentraciones, los juegos y, sobre todo, la terapia mental en la cual el “Vasco” parece, o al menos él lo cree, ha ido perfeccionando.

Pero la realidad es que si tuvieran que enfrentarse hoy mismo este Tri y este EEUU, sería de un desenlace bochornoso.

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