
En el Nido, el menú será la venganza
Maligna, la venganza, necesita poco tiempo de incubación. El próximo torneo mexicano puede ser de pagar para unos y de cobrar para otros.
Los dos equipos que polarizan la atención viven situaciones polarizadas.
El contraste entre América y Chivas, tan frecuente como reciente, se ha vuelto un ingrediente en esta relación sádicodependiente.
América ha firmado al entrenador más cotizado en Argentina y en general de Sudamérica.
Y a Ramón el “Pelado” Díaz lo recrea, lo respalda, además, con refuerzos interesantes e inteligentes.
La cartera sigue abierta. Osmar Ferreyra o Nery Cardozo pueden añadirse al Nido.
Sigue la base de calidad del equipo, recuperan a “Pocho” Insúa, compran los goles de Alfredo Moreno y retienen a Salvador Cabañas.
América parece hacer las cosas con inteligencia… finalmente.
Sin distracciones de torneos, concentrado en la Liga, América parece que con el tiempo que tendrá de pretemporada llegará en ritmo competitivo al Apertura siendo sin duda, en este momento, el acaparador de expectaciones y de expectativas.
Claro: no hay nada escrito.
Por ejemplo, Moreno puede recargarse, aportar aún más, o simplemente pasar como ha pasado con tantos buenos jugadores que llegan al América, que en el primer año se esconden, desaparecen.
Sin embargo, dentro de cierta lógica, América deberá responder a sus responsabilidades y responder a los agravios frecuentes, ordinarios, merecidos e hirientes de las últimas temporadas, porque ha jugado mucho y no ha ganado nada.
Es un ahora o nunca para las Águilas, cuyo vuelo puede ser afectado, aunque no interrumpido, por las concentraciones de selecciones nacionales de México, Paraguay y Argentina
En contraparte, Chivas sufre.
Bajo el viejísimo pretexto, mitad verdad, mitad mentira, de que nadie le quiere vender, Guadalajara resta y no suma.
Pierde al Maza Rodríguez, quien sin ser un jugador del altísimo nivel que creen en Holanda, había encontrado productividad plena con Chivas.
Lo mismo ocurre en el caso de Omar Bravo, quien emigra con sus goles a España.
El Guadalajara carga pequeñas tormentas.
1.- Gonzalo Pineda se queda a pesar de la directiva y del cuerpo técnico. Su destino es la banca. No hay alternativa. Y es un jugador que puede ser demasiado incómodo en ese calabozo de inactividad.
2.- Jorge Vergara dijo estar molesto con Efraín Flores por sus declaraciones de que esperaba pronto reintegrarse al frente de fuerzas básicas en lugar de continuar al frente del primer equipo. Efraín quiso remendar, y salió peor el parche.
3.- Se cancela su gira por Alemania y, en lugar de los cotizados rivales, terminará enfrentando a equipos de la zona puebleando, rancheando, para conseguir adversarios que le opongan resistencia.
4.- Chivas aún no redondea sus transmisiones por televisión. Ya recibió 2.5 millones de dólares por las de radio, y NBC, a través de Telemundo, los televisará en Estados Unidos, aunque Jorge Vergara no reconoce este acuerdo y asegura que no ha firmado papel alguno. En México, el propietario presiona para negociar con Televisa un plan para televisión abierta, pero negociar de manera independiente la señal por cable, lo cual no agrada a Azcárraga Jean.
Claro, como en el caso del América, nada garantiza que Chivas esté condenado al fracaso, aunque a su carencia de refuerzos debe sumarse que al menos cuatro de sus jugadores estarán citados a trabajo con la selección nacional a partir de agosto.
Y puede pasar que abrupta, explosivamente, arroje dividendos generosos el trabajo sólido de fuerzas básicas, el famoso “Proyecto 55″, que consiste en tener cinco jugadores de distintas edades en diferentes puestos para que salten al relevo cuando sea necesario.
Sin embargo, la lógica sugiere que el Guadalajara puede pagar en uno o dos torneos un penoso proceso de transición sin descontar que, finalmente, Jonny Magallón sea transferido a Holanda o Alemania en diciembre.
Así pues, los escenarios son propicios para que se inviertan los papeles de lo que han sido los últimos tiempos en los que el Guadalajara ha puesto festiva a su afición, aderezada además esa euforia por las desgracias perpetradas en el Nido.
Deseable sería, sin embargo, que coincidieran tiempos boyantes para ambos equipos y que terminen siendo nuevamente protagonistas del torneo al lado de un Santos que muestra continuidad y de un Monterrey armado, esta vez sí, a la imagen y semejanza de Ricardo La Volpe, ya sin rezagos ni lastres perniciosos de la era de Isaac Mizrahi.
Lo valioso, al final, es que al margen de la guardería rojiblanca para tratar de graduar rápidamente a sus jóvenes valores, algunos indecisos en el América tendrán la oportunidad de consolidar sus capacidades, hablando de elementos como Argüello, Mosqueda, Esqueda, como parte del nuevo regimiento americanista.
Así pues, en el Nido se regodean con ilusiones y en el Rebaño aún no se liberan de todos los lastres.
Al tiempo.
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